Historia

Siglo XIX

En el fértil Valle de Tulancingo (Hidalgo) donde existía desde 1565 un antiguo molino de harina, se fundó en el año de 1888 lo que hoy es la compañía SANTIAGO TEXTIL. Se tuvo gran visión para ubicar la nueva fábrica en este valle, pues se conjugaron tanto una primera planta trabajadores que tenían una añeja tradición textil, así como condiciones favorables como agua en abundancia, elemento esencial para fabricar textiles, y el acceso al ferrocarril, lo que facilitaba las actividades productivas. 


Siglo XX

Aunque la fábrica contó desde sus inicios con el equipo necesario para la producción de textiles de lana, fue a partir de 1905 cuando se pusieron en marcha las transformaciones que le permitieron ofrecer a su clientela una gran variedad de telas de óptima calidad. Novedades de diverso género aparecieron en la fábrica, por ejemplo: sefatinas de hilado, cardas inglesas, telares mecanizados de poder,... y en 1908 nuevas máquinas llegadas de Inglaterra permitieron a SANTIAGO producir el “primer casimir peinado del país”. En 1910 la fábrica contaba ya con la parte más importante de su planta actual.

Y así, mientras socios y empleados de la fábrica realizaban el mayor esfuerzo por dar vigor a la empresa, se inició en México en 1910 un movimiento revolucionario. La fábrica comenzó a padecer sus efectos pues las importaciones de materia primas se dificultaban y las ventas disminuían en forma alarmante. Aun cuando la crisis duró por más de diez años, SANTIAGO no solo sobrevivió, sino que redobló esfuerzos y continuó su proyecto de ampliación y modernización. Así, un gran evento en la fábrica fue la visita el 14 de enero de 1918 del Presidente Venustiano Carranza, héroe de la Revolución, dentro de su gira visitando empresas de renombre en el país.

Los primeros años posteriores a la Revolución tampoco fueron fáciles, pues fueron marcados por una baja demanda y un mercado inundado de artículos importados de Gran Bretaña y Norteamérica, pero en la fábrica no dejó de haber novedades. Las más importantes fueron la adquisición de  la fábrica textil llamada LOS ÁNGELES y la instalación de una innovadora decatizadora de acabado. También en esos años se comenzó a reglamentar las condiciones de trabajo y para motivar el trabajo productivo pues se utilizó el novedoso sistema de pago por eficiencia a sus tejedores. En estos años los obreros se organizaron y fundaron el Sindicato La Libertad que aún opera en la fábrica. En 1935 la compañía cambió su denominación a Fábrica de Hilado y Tejidos de Lana Santiago, SA.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el éxito que el programa gubernamental de sustitución de importaciones de los años 40’s provocó una sólida demanda en el país por textiles de fabricación nacional, lo que aprovechó SANTIAGO para tener una mayor penetración de mercado, permitiéndole aumentar su capacidad de producción y desarrollar una línea completa de productos que fueron muy  demandados por la sociedad. En esa época se comenzó también una agresiva campaña de publicidad que tanta fama le dio a los “Casimires Santiago... buena tela de donde cortar.”

Para desarrollar tan variada producción y mantener la alta calidad que caracterizaba a los productos de SANTIAGO, la empresa inició en la década de los 50’s importantes transformaciones en su maquinaria y equipo. Así a partir de esas fechas comenzaron a llegar a la planta nuevas cardas, peinadoras y continuas de hilaturas, urdidores y telares, equipos de teñido y acabado,... y a partir de entonces ha sido una constante política de los socios el conservar una planta productiva de nivel mundial con lo último en tecnología textil.


También era importante para SANTIAGO el obtener intercambio tecnológico con las empresas lideres mundiales, por lo que en 1958 firmó con la mundialmente famosa firma Hunt & Winterbotham de Inglaterra la licencia exclusiva para fabricar en México casimires de la mejor calidad. En 1960 se firmó también con la empresa italiana Lanerossi Spa, la licencia de fabricación y uso de marca en México del Thermocobertor, el cobertor de lana con mayor poder calorífico que se conozca.


Para los 60’s la mayor parte de la maquinaria era moderna y la empresa se sentía orgullosa por haber sido la primera en instalar varios equipos por primera vez en el continente americano, entre otros el sistema alemán de hilatura Perfect, el sistema suizo de torcido de hilos sin cursador en doble etapa, el cardado belga con sistema de regulación de alimentación radioactivo, y otros muchos mas, por lo que SANTIAGO era nacionalmente reconocido por el liderazgo tecnológico que poseía.


Hay que resaltar que en 1962 SANTIAGO fue la primera planta latinoamericana en incorporar el patentado acabado inalterable “Qualitex” de KD, gracias una inversión en modernos equipos de decatizado que permiten dar estabilidad dimensional y un acabado permanente a las telas de lana.  Así mismo, en 1966 SANTIAGO fue la primera empresa en México en recibir la autorización para utilizar el certificado de calidad Pura Lana Virgen, otorgado por el Secretariado Internacional de la Lana con sede en Londres. Desde entonces nuestros casimires de lana llevan orgullosamente en el orillo la leyenda “PURA LANA 1Mx66”.

Por la calidad y el desarrollo tecnológico que distinguía a SANTIAGO, los reconocimientos no tardaron en llegar. En 1971 y por tres años consecutivos, obtuvimos el 1er. lugar por diseño de casimires en el CONCURSO NACIONAL DE DISEÑO PARA LA EXPORTACIÓN  convocado por in IMCE (Instituto Mexicano de Comercio Exterior). Este trofeo de oro premió la mejor calificación obtenida por nuestros productos tomando como base cualidades como forma, textura, color, originalidad y acabado.


Conscientes de la gran demanda que la prospera industria de la confección mexicana tenía por insumos de calidad mundial, en 1972 SANTIAGO estableció, en sociedad con Kufner Textilwerke AG de Múnich (Alemania), la compañía Entretex SA de CV, líder desde entonces en México en la fabricación de entretelas fusionables.



Los cambios también llegaron a la Ciudad de México y desde 1973 SANTIAGO cuenta con unas flamantes instalaciones en la zona de Polanco, cuyo proyecto que estuvo a cargo del afamado arquitecto Ricardo Legorreta. Ese mismo año se decidió cambiar también la imagen corporativa y denominación a SANTIAGO TEXIL SA, con el nuevo logo que ahora nos distingue.



Desde los años 80’s la empresa compite exitosamente, y con una importante parte de su producción anual, en los mercados internacionales con exportaciones a Norte, Centro y Sudamérica, así como en un menor grado a Europa y Oriente. La incorporación de México al mercado NAFTA le ha permitido consolidar una sólida base de clientes en los EUA y Canadá.



Desde los 90’s SANTIAGO, en conjunto con D&R Industries, Inc. de Chicago, Illinois, ha desarrollado con mucho éxito productos para el mercado de billares en los Estados Unidos y Canadá, logrando en pocos años el liderazgo en la industria al establecer nuevos estándares de calidad e innovación en artículos que se comercializan bajo la marca Championship.



Siglo XXI

El pasado 15 de enero de 2003, el International Wool Textil Organization (IWTO) y el Secretariado Internacional de la Lana otorgaron a SANTIAGO TEXTIL el código de practica Súper 100’s para utilizarse en su línea de artículos Peck & Benson, primer contrato otorgado en México y que garantiza la calidad y finura del producto que el consumidor adquiere. También el 8 de mayo de 2003, firmamos con Dupont  la licencia de uso de la marca Teflón® para identificar nuestros artículos que lleven aplicado este producto químico que permite la repelencia a manchas y líquidos, dándole un gran valor añadido a las telas.

Desde 1888 la historia de SANTIAGO es de logros, tanto de parte de nuestra empresa, como de todos aquellos que confían en nuestros productos. A medida que avanzamos en el siglo XXI y en el segundo centenario de nuestra existencia, la tradición de excelencia que nos caracteriza sigue siendo tan firme como en el primer día.